Ese día nos levantamos muy pero que muy pronto. No recuerdo la hora, pero si os puedo decir que a las 6.10h ya estábamos en el autocar rumbo al aeropuerto de Kansai. Éste está situado en una isla artificial en medio del mar (para más info aquí ) y si os lo tengo que contar yo vamos listos. Como iba dormida en el autocar y nadie me despertó me perdí cuando pasamos por la única carretera que une el aeropuerto con tierra firme. Vaya compañeros, luego me preguntaban: has visto, has visto? Y yo: si, con los ojos cerrados se ve todo ¬¬
Algunas fotos del aeropuerto, que por cierto, era muy bonito por dentro:




Hasta allí nos acompañó una guía. Subimos al avión, despegamos dos horas tarde debido al tráfico aéreo. Durante el viaje hubo varios momentos en los que nos tuvimos que abrochar los cinturones por que había turbulencias. Por suerte, en este avión si había teles con películas, series y juegos en el asiento de delante y pudimos estar entretenidos. Con las dos horas de retraso en total estuvimos subidos al avión 14 horas y al llegar a Amsterdam nos dicen que nuestro avión de enlace se ha ido sin nosotros debido al retraso. Salimos asustados por no saber como íbamos a volver a España y qué pasaba con nuestras maletas. Al salir ya nos tenían preparados nuevos billetes para otro vuelo. Nos dijeron que fuéramos corriendo que salía ya mismo. Estaba muy lejos y fuimos corriendo. Y todo para nada, por que ese también salió tarde y encima era un avión de mala muerte. Yo pensaba que se iba a desmontar nada más despegar. Era cutre y pequeño. Pero lo peor estaba por llegar.
Cuando aterrizamos aquí vamos directos a recoger nuestras maletas y cual es nuestra sorpresa que salen todas menos las nuestras. Vamos a reclamar y nos dicen que no han llegado. Os cuento los horarios: si todo hubiera ido bien, hubiéramos llegado sobre las 19h, con lo del retraso llegamos sobre las 22h y cuando llegamos nos dicen que nuestras maletas no llegan hasta las 23.30h en otro vuelo de KLM que era nuestra compañía. Nos dijeron que podíamos irnos y nos enviarían las maletas al día siguiente a casa o podíamos esperarnos a que llegaran. Llevávamos un día entero de viaje y nos encontramos esto... La gran mayoría, si no todos, nos quedamos a esperarlas no fuera que las volvieran a perder. Así que salimos del aeropuerto pasada la media noche. Así que cuando mi padre me vio pensó que había perdido un montón de quilos, cuando en realidad era la cara de cansada que llevaba, por que no perdí ni un gramo.
Así que, la ida muy bien, pero la vuelta un desastre total. Y aquí se acaban mis peripecias en Japón. Por supuesto se han quedado muchísimas cosas en el tintero. Es imposible de contarlas todas y además de acordarse. Espero que os haya gustado todo y que os haya servido de algo.
Pero no os pongais tristes por que tengo una sorpresa para vosotros. Sed pacientes, en unos días volveré con nuevas historias que os sorprenderán. Esto no se acaba aquí.
Gracias por seguirme!
Hasta allí nos acompañó una guía. Subimos al avión, despegamos dos horas tarde debido al tráfico aéreo. Durante el viaje hubo varios momentos en los que nos tuvimos que abrochar los cinturones por que había turbulencias. Por suerte, en este avión si había teles con películas, series y juegos en el asiento de delante y pudimos estar entretenidos. Con las dos horas de retraso en total estuvimos subidos al avión 14 horas y al llegar a Amsterdam nos dicen que nuestro avión de enlace se ha ido sin nosotros debido al retraso. Salimos asustados por no saber como íbamos a volver a España y qué pasaba con nuestras maletas. Al salir ya nos tenían preparados nuevos billetes para otro vuelo. Nos dijeron que fuéramos corriendo que salía ya mismo. Estaba muy lejos y fuimos corriendo. Y todo para nada, por que ese también salió tarde y encima era un avión de mala muerte. Yo pensaba que se iba a desmontar nada más despegar. Era cutre y pequeño. Pero lo peor estaba por llegar.
Cuando aterrizamos aquí vamos directos a recoger nuestras maletas y cual es nuestra sorpresa que salen todas menos las nuestras. Vamos a reclamar y nos dicen que no han llegado. Os cuento los horarios: si todo hubiera ido bien, hubiéramos llegado sobre las 19h, con lo del retraso llegamos sobre las 22h y cuando llegamos nos dicen que nuestras maletas no llegan hasta las 23.30h en otro vuelo de KLM que era nuestra compañía. Nos dijeron que podíamos irnos y nos enviarían las maletas al día siguiente a casa o podíamos esperarnos a que llegaran. Llevávamos un día entero de viaje y nos encontramos esto... La gran mayoría, si no todos, nos quedamos a esperarlas no fuera que las volvieran a perder. Así que salimos del aeropuerto pasada la media noche. Así que cuando mi padre me vio pensó que había perdido un montón de quilos, cuando en realidad era la cara de cansada que llevaba, por que no perdí ni un gramo.
Así que, la ida muy bien, pero la vuelta un desastre total. Y aquí se acaban mis peripecias en Japón. Por supuesto se han quedado muchísimas cosas en el tintero. Es imposible de contarlas todas y además de acordarse. Espero que os haya gustado todo y que os haya servido de algo.
Pero no os pongais tristes por que tengo una sorpresa para vosotros. Sed pacientes, en unos días volveré con nuevas historias que os sorprenderán. Esto no se acaba aquí.
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